Variaciones entorno a un protocolo de sincronización (2008)
Sylvie Chastant-Maillard
Presynch", "Resynch" y otras variantes del protocolo "GnRH-PGF2a-GnRH", ya clásico, fueron ideadas para conquistar a los ganaderos, a priori...
La detección del estro, normalmente para realizar una inseminación artificial, es una tarea larga además de difícil ya que sus signos son poco aparentes. Tan sólo entre el 50 y el 60% de los episodios de celo son efectivamente detectados.
Los protocolos farmacológicos de sincronización de celos pueden servir de ayuda al ganadero. En Francia se han venido empleando dos protocolos consistentes en una o dos inyecciones de prostaglandinas o en una administración de progesterona o de progestágeno. Más recientemente, y llegado de Estados Unidos, ha aparecido el protocolo GnRH-PGF2a-GnRH [1] (GPG u "Ovsynch") (cuadro complementario "El protocolo GPG (u Ovsynch®) clásico", en planete-vet.com).
A partir de este protocolo se han propuesto posteriormente distintas variaciones, que responden a diversos objetivos. De momento se emplean poco en Europa (salvo, quizás, en las grandes granjas italianas y españolas), pero sí se usan mucho más en América del Norte y del Sur. Generalmente se añaden otras moléculas con el fin de aumentar el porcentaje de éxito (tasa de gestación) tras el protocolo GPG, pero existen también protocolos simplificados (ver cuadro).
Todas estas variantes se emplean a escala individual, por ejemplo en el caso de vacas en subestro, es decir, con ciclos cuyo estro no es detectable. A mayor escala, se emplean para poner en reproducción lotes de vacas sin observar el estro y por tanto de modo sistemático. En el caso más extremo, se pueden emplear para realizar la inseminación mediante manejo en bandas (tablas complementarias "Ejemplos de calendarios de puesta en reproducción con los protocolos "Presynch" y "Resynch", en planete-vet.com).
Cuadro: Dos variantes que simplifican el trabajo del ganadero
Dos protocolos de sincronización americanos, derivados del GPG (u "Ovsynch") implican menos inyecciones que con el GPG. Por tanto, se han concebido para simplificar el trabajo del ganadero, sin alterar la eficacia de los resultados.
"Cosynch": inseminación artificial simultánea con la segunda inyección de GnRH
En lugar de practicar una inseminación artificial entre 12 y 18 horas después de la segunda inyección de GnRH o de un análogo, esta variante tiene por objeto reducir el número de manipulaciones de los animales, de modo que la inseminación se realiza a la vez que la segunda inyección de GnRH del GPG y no entre 12 y 18 horas después (figura). Esta variante se utiliza más bien en vacas de carne y permite alcanzar tasas de gestación equivalentes a las obtenidas con el protocolo GPG.
"Select synch": un GPG sin segunda inyección de GnRH
Al contrario que el control de la ovulación que permite el protocolo GPG, existe una versión en la que sólo se practican las dos primeras inyecciones, teniendo el ganadero que detectar a continuación el estro y proceder a la inseminación. Así se consigue también una tasa de gestación mayor. El estro no se expresa mejor, pero el ganadero concentra su atención en uno o dos días.
Variante 1: un progestágeno entre G y P
La quinta parte de los animales incluidos en la secuencia GPG vuelve a presentar período estral antes del final del protocolo. Ello concierne en particular a las hembras cuyos folículos no son sensibles a la primera inyección de GnRH o de un análogo y a aquellas en que interviene una luteolisis. Estas hembras deberían ser inseminadas durante estos estros espontáneos, lo cual requiere que el ganadero los detecte. Para impedir que sobrevenga el estro antes del final del protocolo GPG, se administra un progestágeno de liberación controlada (CIDR) entre la primera inyección de GnRH y la inyección de prostaglandinas. (figura)
Variante "Presynch": dos P antes del GPG
La primera inyección de GnRH (o de un análogo) en el GPG es eficaz, a condición de que la vaca presente un folículo de más de 10 mm de diámetro (la tasa de gestación que se consigue entonces es más alta). Para lograrlo, es posible « presincronizar » las hembras mediante dos inyecciones de PGF2a administradas con 14 días de intervalo, la segunda de las cuales deberá aplicarse 12 días antes del comienzo del protocolo GPG (figura complementaria « Los protocolos "Ovsynch", "Presynch" y "Resynch"", en planete-vet.com). La vaca ovula entre dos y seis días después de la segunda inyección de prostaglandinas de presincronización. Una nueva onda folicular comienza y forma un folículo dominante en unos ocho días. De este modo la presincronización sitúa a la vaca entre los días 5 y 10 del ciclo, con lo que se aumenta la eficacia de la primera inyección de GnRH del GPG. Este protocolo, denominado en los Estados Unidos "Presynch", permite aumentar la tasa de gestación unos 10 puntos.
Figura: Los protocolos « Ovsynch » con progestágeno y « Cosynch »
LEGENDE:
Progestagène : Progestagen, 7 jours : 7 days, GnRH ou analogue : GnRH or analogue, IA: Artificial Insemination, GnRH: gonadoliberin, PGF2a: prostaglandin F2a
Variante "Resynch" o dos GPG acelerados
Más original en su concepto, la última versión entorno al GPG busca reducir el número de días improductivos si el GPG ha fracasado. De este modo, si la vaca no está preñada después de aplicar el protocolo, se trata de permitir la realización de una segunda inseminación en el plazo más corto posible. La segunda inseminación se realiza en una nueva secuencia GPG y el objetivo es volver a sincronizar las vacas cuanto antes, de ahí el nombre de "Resynch" para este protocolo. Se ahorra tiempo, puesto que el segundo protocolo arranca antes incluso del diagnóstico de la gestación [2].
En la práctica, las tareas relacionadas con el manejo de la reproducción se programan para tres días determinados de la semana, durante un total de ocho días a lo largo de siete semanas: siete días antes del diagnóstico de gestación (o sea 25 días después de la inseminación artificial), se practica una inyección de GnRH o de un análogo, iniciándose así un nuevo GPG. El día de la ecografía (el día 32), si la vaca se diagnostica no gestante, se administran prostaglandinas F2a, seguidas 48 horas después de una inyección de GnRH (o análogo) y a continuación de una inseminación que concluye los dos GPG en cadena.
Eficacia, rentabilidad, aceptabilidad
Si bien todos estos protocolos en teoría permiten reducir el tiempo de trabajo del ganadero, no mejoran de manera sistemática el rendimiento reproductivo de los rebaños. La probabilidad de mejorar los resultados y de ser económicamente rentables es mayor en las ganaderías con una baja fertilidad y una baja tasa de detección de celos: como mínimo se insemina el 100% de las hembras. Sin embargo, las hormonas no compensan por sí solas los errores en el manejo de la explotación.
La previsión de la tasa de éxito de estos programas es complicada, ya que la mayor parte de los ensayos se ha llevado a cabo en América del Norte y del Sur, donde las condiciones de explotación son bastantes diferentes de las francesas. Aún resulta más difícil evaluar la rentabilidad económica, ya que las hormonas son, por término medio, más baratas en Estados Unidos:
- Precio medio para un ganadero de una dosis de prostaglandinas: 2,6 € frente a 9 € en Francia.
- Para una dosis de GnRH o análogo: 5,8 € frente a 15 €.
En Europa, una limitación importante para el desarrollo de protocolos que requieren un número elevado de inyecciones es su aceptación social, tanto por el riesgo de residuos en los productos alimenticios como por la percepción de agresión al bienestar del animal. El protocolo de base (GPG), que requiere dos hormonas y tres inyecciones para una única inseminación, ya se percibe como una excesiva medicalización. ¿Qué pensará la opinión pública del "Presynch" que requiere cinco inyecciones y del "Resynch" que necesita tres suplementarias para permitir la siguiente inseminación?
Un prerrequisito: tiempo y organización
El creciente interés de los ganaderos por estos protocolos que no requieren la detección del estro se debe tanto a las mejoras potenciales de los resultados como a la esperanza de organizar mejor el trabajo y/o de reducir su carga. No se trata tan sólo de disminuir el tiempo con las vacas, sino sobre todo de suprimir las tareas de observación, subjetivas y no planificables. La idea de un programa de trabajo bien definido es intelectualmente más agradable. Sin embargo, en Europa, donde el número de unidades de trabajo humano (UTH) por ganadería es bajo comparado con Estados Unidos, el ganadero debe tener en cuenta que estos protocolos “más cómodos” implican un tiempo adicional de selección, contención y administración de los fármacos. Además, con estos elaborados protocolos, el seguimiento de los animales y los datos de la ganadería deben ser precisos y estar actualizados. El registro de los tratamientos debe ser riguroso por imperativo legal y porque el respeto de los protocolos (naturaleza de las inyecciones e intervalo entre las mismas) es un requisito previo indispensable para su eficacia. No obstante, la observancia de los protocolos clásicos de sincronización no es siempre buena.
La aplicación de ciertas variantes, ya sea de manera puntual o a mayor escala, requiere, por tanto, la consideración de numerosas variables así como el consentimiento informado del ganadero para optimizar su eficacia.
Sylvie Chastant-Maillard
Unidad de reproducción, ENV d'Alfort
7, avenue du Général-de-Gaulle
94700 Maisons-Alfort
schastant@vet-alfort.fr
[1] GnRH: gonadoliberina, PGF2a: prostaglandina F2a.
[2] Una inyección de GnRH aplicada a una vaca preñada no tiene consecuencias nefastas, a lo sumo aumenta la síntesis de progesterona luteal, lo que tiene efectos beneficiosos para el embrión.
Información adicional en www.planet-vet.com (en francés)
Descargar el artículo completo (francés) : Chastant 2008 Variations protocole synchro.pdf