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España

Síndrome Respiratorio Bovino (SRB)

Neumonía, bronconeumonía, fiebre del transporte, pasteurelosis neumónica, pleuroneumonía fibrinosa, rinitis, traqueítis, bronquitis.

El Síndrome respiratorio bovino (SRB)o también conocida como Enfermedad Respiratoria Bovina (ERB), es un nombre genérico que designa un conjunto de enfermedades respiratorias del ganado bovino que provoca grandes pérdidas económicas. Está causado por diversos factores, que de forma individual o en combinación, puede(n) afectar a las vías respiratorias bajas, es decir a los pulmones (neumonía), o a las vías respiratorias altas (rinitis, traqueitis, bronquitis).

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  • Este síndrome que se define como “complejo respiratorio”.

    • Se ve favorecido por varios factores que preceden y contribuyen a la infección tales como el estrés debido al destete, transporte, cambio de alimentación y variaciones de temperatura y humedad. En respuesta a estos factores, el animal tiende a reducir sus reservas de energía y por tanto se debilita.
    • Suele estar causado por diversos agentes patógenos, tanto víricos (virus sincitial respiratorio bovino, parainfluenza 3, adenovirus, BVDV, BHV1), como bacterianos (Pasteurella multocida, Mannheimia haemolytica, Histophilus somni, Mycoplasma bovis), incluso parasitarios (vermes pulmonares) o fúngicos (Aspergillus), que pueden interactuar entre ellos o con una reacción inflamatoria o alérgica para desencadenar la sintomatología completa del síndrome.
    • Las bacterias causan un síndrome grave cuando infectan a animales en los que las vías respiratorias ya están debilitadas a causa de una infección vírica previa.

  • El síndrome se manifiesta de formas muy diversas en el ganado bovino, en función de la edad del animal, del agente(s) implicado(s) y de la fase de la enfermedad, entre otros factores.

    Síntomas generales:

    • Fiebre.
      • La conexión entre el síndrome y la fiebre es muy estrecha: el síndrome es una de las causas más comunes de fiebre y la fiebre siempre es uno de los primeros signos del síndrome.
    • Letargo.
    • Falta de apetito.
    • Abatimiento.

    Síntomas respiratorios:

    • Respiración rápida y superficial.
    • Tos leve.
      • Al inicio de la enfermedad, suele producirse dolor en los pulmones y las vías respiratorias, por lo que el animal intentará aclarar las vías tosiendo levemente. Una tos sonora y marcada, casi como un gañido, indica que el caso es más crónico, más avanzado, y por lo tanto, más difícil de tratar.
    • Secreción nasal y ocular que va de tipo acuoso, hasta purulento incluso con restos de sangre.
    • Salivación excesiva.

      • Se puede establecer el diagnóstico a partir de la sintomatología clínica y la epidemiología, pero a menudo es necesario realizar pruebas complementarias (p. ej. lavados traqueales, muestras nasofaríngeas, análisis de sangre, necropsias).

      • El tratamiento siempre debe ser específico para la enfermedad y los síntomas (antibióticos, antiinflamatorios no esteroideos, broncodilatadores, mucolíticos, rehidratantes orales, y antiparasitarios en su caso).

      • La clave para la prevención de este síndrome respiratorio está en reducir el estrés y vacunar contra los virus y las bacterias que lo causan.

        • Vacunación (distintos protocolos).
        • Buenas condiciones de estabulación, reducción del estrés.
          • Minimizar la exposición a los factores ambientales que contribuyen a la enfermedad, como el polvo, la superpoblación, una ventilación insuficiente (una correcta ventilación es fundamental en las instalaciones del ganado bovino de leche).
          • Asegurarse de que los animales se desparasitan correctamente.
          • Garantizar que los animales descansan correctamente y reciben comida y agua de forma adecuada (sobre todo después del transporte).
          • Comprobar que reciben las concentraciones adecuadas de vitaminas y nutrientes.
          • Proporcionar una alimentación equilibrada puesto que mejora la función inmunitaria y ayuda a prevenir la enfermedad.
          • Manejar los animales con cuidado.
          • Reducir /minimizar los movimientos en el establo.
          • Asegurarse de que el lecho está limpio y seco durante los partos.
          • Mantener a los animales tan limpios y secos como sea posible.
          • Evitar la superpoblación.
          • Mantener unas buenas condiciones de estabulación y una buena ventilación.
          • Minimizar el estrés por calor.