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España

Ácaros en perros y gatos

Sarna y enfermedades relacionadas

Los ácaros son organismos microscópicos, que pueden parasitar la piel del animal. Las especies que lo hacen son, pues, parásitos externos o ectoparásitos, ya que viven en la superficie o el interior de las estructuras cutáneas. Las infestaciones por ácaros pueden causar una considerable irritación cutánea en el animal y pueden además dar lugar a lesiones y a infecciones bacterianas secundarias como consecuencia del rascado. Pueden producirse en zonas específicas del cuerpo (infección por ácaros localizada), como las orejas, o bien en todo el cuerpo (infección por ácaros generalizada).

El diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades cutáneas causadas por estos parásitos pueden suponer todo un desafío, y se recomienda consultar a un veterinario tan pronto como se observen los primeros síntomas. Algunos tipos de infestación por ácaros pueden transmitirse a otros animales de compañía (contagio) e incluso, en algunos casos, a las personas (zoonosis), las cuales pueden llegar a presentar síntomas. Es importante la aplicación de medidas higiénicas y preventivas, y la aparición de cualquier síntoma de enfermedad cutánea, especialmente en un perro o un gato recién adoptado, justifica siempre una visita al veterinario.

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  • Los ácaros que pueden infestar a los perros y a los gatos son ectoparásitos, lo que significa que habitan en la superficie o en el interior de la primera capa de la piel. Se trata de organismos microscópicos, emparentados con las arañas, y rara vez suelen tener más de 1 mm de longitud. La gran mayoría de los ácaros son de cuerpo redondo y tienen ocho extremidades (los adultos); la única excepción son los de la especie Demodex, que tiene forma alargada y patas extremadamente cortas.

    Los cuatro tipos de ácaros que revisten una mayor importancia como parásitos de los animales de compañía son: Sarcoptes scabiei, Notoedres cati, Otodectes cynotis y Demodex spp. Los cuatro pueden dar lugar a infestaciones que podrían causar una afección cutánea grave, denominada, sarna.

    En la tabla siguiente aparecen los principales tipos de ácaros de importancia veterinaria:

    Ácaro

    Enfermedad

    Principales especies afectadas

    Transmisión a las personas

    Demodex species

    Sarna demodécica, demodecia o demodicosis.

    Perros y gatos

    NO

    Sarcoptes scabiei (var. canis)

    Sarna sarcóptica

    Perros

     SÍ (provoca escabiosis o sarna)

    Notoedres cati

    Sarna notoédrica o sarna del gato

    Gatos

    Posible, pero muy poco frecuentemente (causa una dermatitis transitoria)

    Otodectes cynotis

    Sarna otodéctica o sarna auricular o de las orejas

    Perros y gatos

    NO

    Cheyletiella spp

    Cheyletielosis (“caspa andante”)

    Perros y gatos

    SÍ (causa picor intenso, principalmente alrededor de la cintura y las muñecas)

    Trombicula spp. (o Neotrombicula autumnalis)

    Trombiculosis o trombiculidiasis (este ácaro recibe también el nombre de “ácaro de la cosecha”)

    Perros y gatos

    NO (aunque es posible que se produzcan infestaciones directas)

    Aunque los ácaros, por lo general, parasitan preferentemente a los animales de compañía, su transmisión a las personas es posible, sobre todo en el caso de dos de las especies (véase tabla superior). No obstante, la enfermedad en los humanos suele ser menos grave que en los animales.

    Existen otros tipos de ácaros (p.ej., los ácaros nasales) que, en caso de infestar a los animales, también les pueden provocar algún tipo de problema o afección.

     

    LOS CUATRO TIPOS DE ÁCAROS MÁS IMPORTANTES SON:

    Demodex species. Este ácaro, agente causal de la sarna demodécica, se trata en una página informativa independiente.

    Sarcoptes scabiei (var. canis) se encuentra extendido por toda Europa.  Puede provocar una grave enfermedad cutánea, la sarna sarcóptica, que cursa con picor (prurito) intenso y un deterioro importante de la condición física del animal afectado.  Es muy contagiosa y puede transmitirse por contacto directo con un animal infestado (perros callejeros, zorros, etc.) o por contacto indirecto (a través de las camas, los utensilios para acicalamiento, etc.) Si se deja sin tratar, la sarna sarcóptica puede dar lugar a brotes graves que se extienden rápidamente, de manera que la enfermedad acaba afectando a todos los animales del hogar, la perrera o el criadero, así como a las personas en contacto con ellos (miembros de la familia en el caso del hogar, personal en los otros casos).

    Normalmente, se transmite a las personas que entran en estrecho contacto con los animales afectados. No obstante, la infección cutánea que causa en las personas (escabiosis) suele ser menos grave que en los animales. La infestación del gato por S. scabiei es rara, pero se han documentado algunos casos.

    Notoedres cati se encuentra también en toda Europa y causa la sarna notoédrica.  En las áreas en que es habitual, puede causar graves brotes de la enfermedad, que se extiende rápidamente. Se transmite principalmente por contacto directo con un animal infectado. Da lugar a un cuadro por lo general menos grave que la sarna sarcóptica, ya que causa lesiones cutáneas localizadas en la cara y alrededor de las orejas. Sin embargo, si no reciben tratamiento, los animales afectados enferman gravemente y pueden llegar a morir. En ocasiones puede afectar a perros, conejos y hámsters, así como a los gatos monteses y, en casos excepcionales, puede transmitirse también a las personas (dermatitis transitoria).

    Otodectes cynotis se encuentra ampliamente extendido en todo el mundo y es el agente causal de la sarna otodéctica o sarna auricular. Se trata de hecho del ácaro causante de sarna que se encuentra con más frecuencia en perros y gatos. Las infestaciones son más habituales en cachorros y gatitos y, en general, más frecuentes en gatos. Este ácaro, de hábitat limitado básicamente al canal auricular, produce una gran cantidad de residuos ceruminosos, lo que favorece la aparición de infecciones bacterianas secundarias. Se transmite fácilmente a otros animales por contacto directo, por ejemplo de las madres infestadas a sus cachorros o gatitos. Es bastante habitual en refugios de animales y criaderos.

    ÁCAROS DE LA PIEL MENOS COMUNES

    Menos común, pero aún así extendida por toda Europa, es la Cheyletiella spp.  Los animales más jóvenes y débiles parecen tener una mayor predisposición a sufrir una infestación por este ácaro, y los criaderos y los refugios de animales se ven frecuentemente afectados. A menudo se denomina de forma descriptiva “caspa andante”, debido al aspecto de los ácaros moviéndose por la superficie del animal. Algunos animales toleran bien la infestación por este ácaro y manifiestan pocos síntomas, pero pueden transmitirlo a otros animales, que pueden presentar en cambio un picor intenso. Es posible también la transmisión del ácaro a las personas, en las que causa una que produce mucho picor, con formación de pequeñas lesiones rojizas y ligeramente abultadas (pápulas) sobre todo alrededor de la cintura y las muñecas.

    Otro ácaro, Trombicula autumnalis (denominado coloquialmente "ácaro de la cosecha"), puede afectar tanto a perros como a gatos, y provoca una afección cutánea denominada trombiculosis o trombiculidiasis. La infestación por este ácaro es frecuente en los campos y bosques de zonas con suelos de creta y de caliza que abundan en muchas regiones de Europa. El parásito tiene un color anaranjado característico que le da el aspecto de partículas de polen, y mide de 0,2 a 0,3 mm de longitud. Suele infestar a perros y gatos cuando juegan o cazan en campos y bosques durante el otoño; parasitan su piel y causan una intensa irritación, sobre todo en las zonas de contacto, como cabeza, orejas, patas y abdomen.  Los ácaros de la cosecha pueden parasitar también directamente a las personas.

    Zoetis Parasite Atlas

  • Los ácaros que parasitan la piel pueden causar una fuerte irritación de este órgano, ya que se desplazan en muchos casos excavando túneles en las capas cutáneas más superficiales. Los síntomas, muchos de los cuales son similares para todas estas infestaciones por ácaros, se producen cuando el animal reacciona frente al picor más o menos intenso que le provoca esta irritación de la piel.  Así pues, es común que el animal se rasque, se restriegue, se lama o se mordisquee las zonas afectadas con mayor o menor intensidad dependiendo de las lesiones y del carácter del animal.

    La irritación de la piel del animal puede dar lugar a lesiones y a infecciones bacterianas secundarias como consecuencia del rascado. Las infecciones bacterianas secundarias son habituales y pueden enmascarar las lesiones originales, lo que complica el diagnóstico de la enfermedad cutánea inicial.

    En la siguiente tabla se describen los síntomas específicos más relevantes de cada una de estas enfermedades.

     

    Enfermedad

    Cuadro clínico

    Sarna sarcóptica:

    • Picor intenso, inflamación de la piel, pápulas, pérdida de pelo, costras, lesiones por autoagresión, pérdida de condición física y, en ocasiones, la muerte del animal (cachorros y animales desnutridos).
    • A menudo las lesiones aparecen alrededor de la cara o las extremidades y luego se generalizan rápidamente, sobre todo si no se instaura un tratamiento.

    Sarna notoédrica

    • Picor, inflamación de la piel, pérdida de pelo, descamación y costras secas. En los casos graves, engrosamiento y formación de pliegues en la piel. Si no se trata, los gatos con infestaciones graves pueden llegar a morir.
    • Normalmente las primeras lesiones aparecen en los bordes de las orejas.

    Sarna otodéctica o sarna auricular

    • Picor y reacción de rascado alrededor de la base del pabellón auricular. Secreción maloliente en el canal auricular. El oído puede quedar obstruido por un tapón de cera marrón y duro que se deshace.
    • Puede afectar a una o las dos orejas. En ocasiones, irritación y pérdida de pelo alrededor de los ojos y la base de las orejas, en la zona que correspondería a las sienes de las personas.
    • Los ácaros auriculares son la principal causa de otitis en el perro y el gato.

    Cheyletielosis

    • Considerable producción de descamación. Es posible ver “la caspa” (los propios ácaros) moviéndose por el pelo, lo que hace que en ocasiones se les denomine vulgarmente “caspa andante”.
    • Las lesiones cutáneas extensas son menos comunes, y muchos animales no presentan ningún tipo de síntoma.

    Trombiculosis (ácaros de la cosecha)

    • Irritación intensa de las orejas y/o de la zona interdigital (entre los dedos).
    • Se presenta sólo en otoño (estacional).
  • Cualquier enfermedad cutánea, especialmente si va asociada a prurito y a la aparición de lesiones en la piel, conducirá a un diagnóstico provisional de posible infestación por ácaros. Sin embargo, dado que los síntomas varían y pueden ser similares a los de un amplio número de otras enfermedades cutáneas, es importante llegar a un diagnóstico correcto.

    Sarna sarcóptica

    El picor causado por la enfermedad es tan intenso que, en cierto modo, puede ayudar al diagnóstico. En efecto, muy a menudo, cuando los márgenes de las orejas están irritados, el perro tiene el reflejo de rascarse. Esta reacción resulta de gran utilidad al veterinario para llegar a un diagnóstico, pero no se trata de un síntoma específico de esta infección. Otros factores, como el hecho de que la enfermedad se haya transmitido a personas o a otras mascotas de la familia y les haya causado síntomas dermatológicos similares, pueden también hacer sospechar al veterinario que se trata de una sarna sarcóptica.

    Sin embargo, el diagnóstico suele confirmarse mediante un examen al microscopio de una serie de raspados de la superficie de la piel afectada.  Es posible que, para la identificación del parásito, el veterinario necesite realizar diversos raspados cutáneos;   se trata, no obstante, de una técnica sencilla que no resulta en modo alguno dolorosa para el animal.

    Sarna notoédrica

    Dado que pocas enfermedades cursan con signos similares (picor intenso y lesiones alrededor de las orejas y la cara) el diagnóstico de la sarna notoédrica en los gatos es relativamente fácil. Los raspados cutáneos pueden también ayudar a llegar al diagnóstico, ya que el ácaro que provoca esta enfermedad es fácilmente identificable en el examen microscópico. La sarna notoédrica debe diferenciarse de la infestación por ácaros de la cosecha y de la sarna sarcóptica, que en ocasiones puede afectar también a los felinos.

    Sarna otodéctica

    La presencia de secreción de color marrón oscuro en el interior del canal del oído hace pensar en una posible sarna auricular u otodéctica. Sin embargo, cuando lo considera necesario, el veterinario puede tomar una muestra de esta secreción para examinarla al microscopio e identificar el parásito.

    Cheyletielosis

    El ácaro que causa la Cheyletielosis (o "caspa andante") es perceptible a simple vista. Puede identificarse simplemente examinando al microscopio una muestra de material recogido de la superficie de la piel.  Este material puede recogerse utilizando varios métodos sencillos (cepillado del pelo, raspado cutáneo, etc.)

    Trombiculosis (ácaros de la cosecha)

    Habitualmente, los antecedentes del animal (haber estado en el campo) y la época del año, unidos a la presencia de lesiones en la piel, acostumbran a ser datos suficientes para que el veterinario realice el diagnóstico de esta enfermedad. Además, estos ácaros son perceptibles a simple vista.

    Consideración general

    El diagnóstico de estas enfermedades puede suponer todo un desafío debido a la complicación del cuadro inicial de la enfermedad con infecciones bacterianas secundarias. El veterinario tendrá que diagnosticar la infección bacteriana y la infestación parasitaria de que se trate, y adaptará el tratamiento a la enfermedad y a los síntomas que presente el animal.

  • El tratamiento de la infestación por ácaros debe adaptarse a la especie concreta de estos parásitos que se haya identificado como causante de la infección.

    Las molestias que sufre el animal por la intensa irritación causada por los ácaros y el riesgo de infección bacteriana secundaria de la piel hacen que sea de vital importancia diagnosticar y empezar a  tratar la enfermedad lo antes posible. Cuanto más tiempo se tarde en instaurar un tratamiento, más complicado puede llegar a ser éste y más largo el período preciso para la total curación del animal. Esto resulta particularmente cierto si el cuadro se complica con enfermedades secundarias, en especial infecciones bacterianas, ya que de producirse será también preciso tratarlas.

    Existen varias opciones terapéuticas para conseguir una curación efectiva de la infección. El veterinario puede recurrir a una medicación sistémica, como es el caso de las de aplicación “spot-on” (es decir, mediante una unción dorsal puntual), por ejemplo en la sarna sarcóptica, o a un tratamiento local (gotas auriculares en la sarna de las orejas); no obstante, algunas preparaciones de aplicación "spot-on" permiten tratar también las enfermedades parasitarias auriculares. Los productos antiparasitarios suelen ser muy eficaces para el tratamiento de los animales infestados. Sin embargo, dependiendo del tipo de ácaro implicado (p. ej., Demodex), es posible que el tratamiento de la sarna con estos productos tenga que ser prolongado. Para evaluar la respuesta al tratamiento y comprobar si se ha conseguido la curación total de la enfermedad son precisas las revisiones en la clínica veterinaria, que incluirán normalmente un examen físico completo y la realización de una serie de raspados cutáneos.  

    El veterinario puede recomendar primero la aplicación de champús y lociones especiales para ablandar y eliminar las costras, lo que facilitará la acción de los productos antiparasitarios.  Cuando existe infección bacteriana secundaria suele ser necesaria la administración de antibióticos  y, en caso de picor intenso, el veterinario puede recetar además fármacos para disminuirlo y evitar así el rascado.

    Consideraciones generales

    • Como los ácaros causantes de las sarnas son altamente contagiosos, deben tratarse todos los animales en contacto con la mascota infestada.
    • Es posible que para disminuir el riesgo de reinfestación sea preciso un correcto control del entorno, lo que incluirá el lavado de la cama del animal y la limpieza utilizando una aspiradora.
  • Dado que muchas de estas enfermedades están muy extendidas y son altamente contagiosas, es posible que se transmita a las personas en contacto con el animal (zoonosis), por lo que resulta de gran importancia la prevención de las infestaciones por ácaros.

    Algunos factores de riesgo se han asociado a estas infestaciones; entre estos factores se encuentran la mala alimentación, las enfermedades inmunodepresoras, otras enfermedades y el acceso al exterior del hogar (contacto con áreas o con otras mascotas infectadas).

    Resulta también esencial no permitir el contacto estrecho del animal con perros o gatos de los que se ignora el estado sanitario. Esto es en especial importante cuando se trata de animales vagabundos o procedentes de refugios. Los ácaros de la cosecha infestan a los animales cuando éstos pasean o juegan en los bosques o campos en otoño, por lo que las zonas de mayor riesgo (suelos húmedos de creta o caliza) deberían evitarse durante esta estación del año.

    El cepillado y el acicalamiento regulares del pelo del animal facilitarán la observación de los primeros síntomas de las infestaciones por ácaros (caspa, irritación, pequeñas costras), lo que permitirá acudir al veterinario sin demora.

  • La sarna sarcóptica canina y la cheytelielosis son las dos principales enfermedades causadas por ácaros que pueden transmitirse a las personas. Los propietarios de animales de compañía, en especial si se encuentran en situación de riesgo, deben tomar las siguientes medidas preventivas:

    *Si su animal está infestado por estos parásitos, seguir el tratamiento aplicado por el veterinario.

    *Reducir al mínimo el contacto de su mascota con animales vagabundos o potencialmente parasitados.

    * Aplicar unas buenas medidas de higiene personal, como lavarse las manos y las muñecas después de acariciar a un perro o gato vagabundo o cuando se esté en contacto con una mascota que se sospecha padece una de estas enfermedades.