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España

Garrapatas en perros y gatos

Parásitos transmisores de enfermedades graves

La infestación por garrapatas en perros y gatos es frecuente en toda Europa. Estos parásitos se fijan con sus mandíbulas a la piel del animal y, en principio, son básicamente molestos.  Sin embargo, las garrapatas pueden actuar como vectores de transmisión de enfermedades graves para los animales y también para las personas; por ejemplo, la enfermedad de Lyme.

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  • Las garrapatas son ectoparásitos que se fijan con su mandíbula a la piel del animal y se alimentan de la sangre que succionan. Tienen una gran importancia para el estado sanitario de las mascotas ya que, en ocasiones, estos parásitos pueden transportar en su cuerpo algún tipo de microorganismo que transmiten a través de su saliva al perro o el gato del que se estén alimentando. Estos microorganismos, como Ehrlichia, Babesia o Borrelia, causan una enfermedad grave en el animal infectado que, de no tratarse, puede llegar a tener consecuencias muy graves. Algunas de estas enfermedades transmitidas por garrapatas pueden resultar en la muerte del animal y, además, también pueden transmitirse a las personas.

    En Europa, existen tres tipos principales de garrapatas que parasitan a los perros y, en ocasiones, a los gatos. La especie Ixodes ricinus, conocida coloquialmente como la garrapata de la oveja, prefiere los climas más frescos, mientras que la especie Rhipicephaulus sanguineus, conocida como garrapata marrón del perro, y el género Dermacentor son más bien propios del área mediterránea. Las garrapatas Ixodes ricinus y Dermacentor viven en el exterior, en los pastos y márgenes de los bosques, mientras que la garrapata marrón del perro puede pasar toda su vida en el interior. Aunque su nombre haga referencia en ocasiones a un tipo concreto de animales, las garrapatas pueden afectar a una gran variedad de mamíferos. Perros, gatos, ciervos, vacas, ovejas, caballos y seres humanos son los principales hospedadores de las garrapatas de mayor tamaño, mientras que los roedores, erizos e incluso los pájaros actúan como hospedadores de las garrapatas de menor tamaño.

    Las garrapatas no suelen ser mayores que un guisante grande.  Una vez que salen de los huevos, atraviesan tres estadios de desarrollo: larva -> ninfa -> adulto; y el conjunto de estas transformaciones que va sufriendo el parásito es lo que constituye su ciclo de vida. Las larvas y las ninfas tienen un aspecto similar al de los adultos. Cada uno de estos tres estadios necesita alimentarse de la sangre de un mamífero para crecer;  al llenarse de la sangre que van succionando se hinchan considerablemente, entonces caen del hospedador y buscan un refugio donde digerir su “festín”. No vuelven a comer hasta que han evolucionado en su siguiente estadio;  una vez finalizada esta transformación, trepan a la vegetación circundante para poder subir a otro hospedador.  Todo este proceso puede durar muchos meses, de manera que el ciclo de vida entero del parásito puede durar de 1 a 2 años.

    Las piezas bucales de la garrapata tienen forma de daga y forman en su conjunto un órgano que es el que el parásito clava en profundidad en la piel del mamífero, de manera que  sólo quedan visibles las pequeñas extremidades y el cuerpo redondeado

    Algunos microorganismos que las garrapatas llevan en su cuerpo y en la saliva pueden transmitirse al perro y provocar patologías como la enfermedad de Lyme, la babesiosis y la ehrlichiosis. Afortunadamente, es necesario que transcurran al menos un par de días desde que la garrapata se ha fijado en la piel del animal antes de que el perro resulte infectado por estos microorganismos. Por lo que si se retira o mata rápidamente la garrapata, ya sea físicamente o utilizando un producto antiparasitario adecuado para parásitos externos (son productos que tienen un efecto repelente o que matan directamente al parásito), esto será suficiente para evitar que la enfermedad llegue a producirse.

    Todos los perros y gatos que pasan tiempo al aire libre, ya sea en el campo o en los parques y jardines, corren el riesgo de resultar infestados. Las zonas de mayor riesgo son los pastos húmedos y sombríos y los márgenes de los bosques. Los animales adultos corren un riesgo mucho mayor que los cachorros y los gatitos.

  • Dependiendo de la especie de la que se trate y del estadio en que se encuentre, el aspecto de la garrapata puede variar desde el de una cabeza de alfiler de color marrón al de un guisante de color gris azulado. Si se observa más de cerca se descubrirán 8 patas moviéndose por la piel.

    Las garrapatas vivas no suelen ocasionar molestias a los perros y, como mucho, puede observarse una ligera irritación de la piel. El síntoma más común que observa el propietario es la aparición de una zona hinchada y dura en la piel, lo que suele producirse después de que la garrapata haya caído del animal. Si se produce una infección bacteriana (normalmente si la cabeza de la garrapata se rompe y queda insertada en la piel) o una reacción alérgica, esta zona hinchada puede ser amplia, caliente al tacto y muy dolorosa, y tardar de 7 a 21 días en desaparecer. No obstante, una infestación intensa y continuada puede conducir a una disminución del número de glóbulos rojos (anemia), lo que a su vez provocará en el animal debilidad y apatía. 

    Las infestaciones por garrapatas acostumbran a ser menos comunes en los gatos que en los perros; esto tal vez se deba a los hábitos de acicalamiento de los primeros. En el gato, lo primero que observará el propietario será también una zona hinchada y dolorosa, con una irritación cutánea leve, tal y como se ha descrito en el caso del perro, una vez que la garrapata se ha desprendido ya.

    Los síntomas más graves relacionados con las infestaciones por garrapatas pueden ser los derivados de las enfermedades transmitidas por estos parásitos; dichas enfermedades pueden resultar mortales para las mascotas y las personas por igual, y son, principalmente:

    -          Enfermedad de Lyme o borreliosis, causada por Borrelia burgdorferi. Los perros infectados por este microorganismo pueden presentar los siguientes síntomas: rigidez y dolor muscular y articular, fatiga, fiebre, pérdida del apetito y, en ocasiones, colapso súbito. La enfermedad de Lyme también puede ser transmitida a las personas por la garrapata Ixodes ricinus.

    -          Babesiosis, causada por Babesia canis. Esta enfermedad es habitualmente transmitida por Dermacentor reticulatus. La Babesia es un parásito que invade los glóbulos rojos de los perros  y provoca los siguientes síntomas: fatiga, pérdida del apetito, fiebre y orina de color rojo oscuro. Se trata de una enfermedad muy grave y puede resultar mortal.

    Ehrlichiosis, causada por Ehrlichia canis. Entre los síntomas principales de esta enfermedad se incluyen fiebre, pérdida de peso, fatiga y pérdida del apetito. Otros síntomas pueden ser respiración dificultosa o disnea y rigidez de las extremidades. Se trata también de una enfermedad muy grave, que puede ser aguda o crónica, y que puede acabar con la muerte del animal.

  • Para el diagnóstico de una infestación por garrapatas no se necesita ningún tipo de pruebas especiales. Tanto en sus fases de larva y ninfa como en su estadio adulto, las garrapatas suelen ser fácilmente reconocibles a simple vista, si bien algunos propietarios pueden confundirlas con verrugas o algún tipo de tumoración cutánea.

    Si existe una sospecha clínica de que el animal sufre una enfermedad transmitida por garrapatas, el veterinario recomendará hacer una prueba para confirmar o descartar este diagnóstico. En el caso de algunas de estas enfermedades (p. ej., la ehrlichiosis), existen en el mercado pruebas sanguíneas rápidas que el veterinario puede emplear para detectar el microorganismo. Dichas pruebas son fiables, fáciles de usar y proporcionan resultados rápidamente, en la misma clínica y durante la visita del animal. El veterinario puede recomendar además un examen al microscopio de la sangre del perro, lo que permitirá buscar algunos de estos microorganismos en el interior de los glóbulos rojos.

  • El tratamiento consiste en eliminar las garrapatas de la piel del animal lo más rápidamente posible después de la infestación, para evitar las infecciones bacterianas y las enfermedades transmitidas por estos parásitos. Debe intentar evitarse dejar la cabeza de la garrapata clavada en la piel, ya que ello puede generar una reacción inflamatoria, amplia y dolorosa en la zona, que puede incluso infectarse. Si la zona se inflama o se hincha y resulta dolorosa, será necesario acudir al veterinario para recibir el tratamiento adecuado.

    Para retirar las garrapatas existen diversos instrumentos especiales que pueden resultar de mayor o menor eficacia. El veterinario le aconsejará la mejor manera de desprender las garrapatas, o lo hará él mismo si es preciso, especialmente si el parásito se encuentra en zonas de difícil acceso, y le recomendará un antiséptico y un tratamiento local complementario.

    Cada una de las enfermedades transmitidas por garrapatas tiene un tratamiento específico que su veterinario instaurará una vez confirmado el diagnóstico. Resulta de vital importancia para la salud de su perro que se realice el diagnóstico de estas enfermedades lo antes posible e instaurar rápidamente un tratamiento, ya que pueden revestir una gravedad considerable. No dude en consultar a su veterinario siempre que observe síntomas de alguna de estas enfermedades, y asegúrese de mencionar durante la visita que ha encontrado garrapatas en su animal.
  • Algunas de estas enfermedades transmitidas por garrapatas pueden ser mortales tanto para los animales como para las personas, por lo que resulta esencial asegurarse de que las mascotas permanecen libres de estos parásitos. Todos los perros y gatos, cualquiera que sea su edad o estilo de vida, corren el riesgo de contraer una infestación por garrapatas.

    Es pues conveniente administrarles de manera rutinaria, normalmente una vez al mes, los fármacos adecuados, especialmente durante las estaciones de máxima proliferación de las garrapatas, que suelen ser primavera y otoño. No obstante, por lo general se recomienda administrarlos con una periodicidad mensual durante todo el año

    El tratamiento incluye el uso de productos antiparasitarios que maten rápidamente las garrapatas y eviten que lleguen a fijarse en la piel. Estos productos acostumbran a tener además un efecto residual persistente que sigue actuando durante un tiempo contra estos parásitos. Lo más frecuente es que estos productos se apliquen en forma de "spot-on" (una pequeña cantidad de una sustancia líquida que se aplica sobre el dorso del animal), por la comodidad que supone este tipo de presentaciones. Si se aplican correctamente y con la regularidad indicada, estos productos protegen al animal de las garrapatas durante un cierto período de tiempo. Es preferible utilizar estos fármacos como parte de un plan preventivo, ya que actúan repeliendo las garrapatas de la piel o bien matándolas rápidamente cuando se fijan a ella.

    El veterinario le aconsejará cuál es el producto y la pauta de aplicación más adecuados para cada animal, dependiendo de la zona en la que vive y de si se trata o no de una estación de máxima proliferación del parásito.

    Resulta conveniente cepillar y examinar de manera regular el pelaje de las mascotas, especialmente después de un paseo o una excursión por el campo o el bosque. La mayoría de garrapatas tienden a preferir unas zonas determinadas del animal (habitualmente la parte baja del abdomen, las axilas y la región de los hombros), por lo que éstas deben ser las zonas que hay que examinar en primer lugar. Cuando se detecta una garrapata, es importante asegurarse de extraerla entera, y debe desinfectarse la zona en la que estaban fijadas sus mandíbulas. Cuanto antes se extraiga la garrapata de la piel, menor será la probabilidad de que el animal contraiga alguna de las enfermedades transmitidas por estos parásitos.