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España

Gastroenteritis

Gastroenteritis en perros y gatos

La gastroenteritis se caracteriza por la súbita aparición de náuseas, vómitos y/o diarrea. La mayoría de los casos son atribuibles a la ingesta de algo inadecuado, y responden bien al tratamiento sintomático, aunque las enfermedades infecciosas y la ingestión de cuerpos extraños también pueden provocar síntomas de gastroenteritis y precisan un tratamiento específico.

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  • Gastroenteritis es un término general que describe una irritación o inflamación del tubo digestivo (estómago e intestino) caracterizada por la súbita aparición de vómitos y diarrea.

    En muchos casos, la gastroenteritis sin complicaciones se origina por el consumo de alimentos en mal estado o contaminados, y los perros suelen verse afectados con más frecuencia debido a sus hábitos alimenticios menos selectivos y su tendencia a la ingesta de desechos y basura. A menudo no se consigue averiguar la causa real de la gastroenteritis y la mayoría de los animales afectados reciben un tratamiento sintomático cuya finalidad consiste en mitigar los síntomas clínicos (vómitos y diarrea) para mejorar su estado y acelerar la recuperación.

    Algunas causas concretas de gastroenteritis son la ingestión de cuerpos extraños, sustancias tóxicas, plantas o medicamentos irritantes, o bien la acción de parásitos intestinales, virus (parvovirus, etc.) o bacterias. En tales casos, es posible emitir un diagnóstico concreto de la causa tras llevar a cabo pruebas diagnósticas específicas.

    Una afección más grave es la gastroenteritis hemorrágica, en la que los vómitos y las heces del perro aparecen teñidos de sangre. A menudo su causa no se conoce con exactitud, pero es preciso administrar un tratamiento de soporte rápidamente para evitar el deterioro de la salud del animal.

  • En la mayoría de casos la gastroenteritis es una afección aguda que se caracteriza por la aparición súbita de vómitos y/o diarrea. El perro afectado suele vomitar los alimentos y bilis, aunque el vómito también puede contener un poco de sangre. Los animales afectados normalmente muestran desinterés por la comida y pueden presentar malestar, aunque no siempre es así. La fiebre y el dolor abdominal no son frecuentes. Las náuseas, que se manifiestan en el animal en forma de salivación abundante, relamidos y arcadas, así como inapetencia y letargo, también se observan en los animales con una gastroenteritis.

    Según el estado clínico y los síntomas de la mascota, puede ser imprescindible acudir a la consulta del veterinario. Debemos ir al veterinario cuando aparezcan síntomas tales como vómitos persistentes o intensos (más de 2 o 3 veces al día), diarrea persistente o muy abundante, pérdida de apetito, letargo, vómito rosado o heces rojas o negras, o fiebre.

    Una complicación importante de los vómitos y la diarrea es la deshidratación, que puede ser muy peligrosa para la salud del animal y puede provocar la muerte, especialmente en los animales jóvenes.

  • La gastroenteritis leve se puede diagnosticar a la vista de vómitos y/o diarrea sin más complicaciones. A menos que el propietario del animal tenga la certeza de que este ha ingerido una sustancia irritante, un cuerpo extraño (como un juguete) o un medicamento inadecuado, la gastroenteritis aguda suele ser un diagnóstico por exclusión al que se llega a partir de los antecedentes del animal y después de la exploración física llevada a cabo por el veterinario.

    Si existe la sospecha de algo más que una mera gastroenteritis sin complicaciones, o se presume una causa oculta, se pueden realizar pruebas para intentar descubrir el origen del problema. Estas pruebas pueden consistir en radiografías o ecografías del abdomen, o bien en análisis de sangre o de heces (para diagnosticar la presencia de parásitos intestinales o de una enfermedad vírica, como la infección por coronavirus o parvovirus en los cachorros).

    Los análisis de sangre son con frecuencia necesarios para evaluar enfermedades de los órganos internos que pueden ser el origen de los síntomas, así como para valorar el alcance y las posibles complicaciones de la enfermedad.

  • El tratamiento de la gastroenteritis aguda se basa casi exclusivamente en el tratamiento de soporte y en la medicación destinada a combatir los síntomas del animal, como los vómitos y la diarrea. En efecto, el control del vómito y la diarrea resulta prioritario para evitar la pérdida de líquidos y sales minerales, la cual puede derivar en deshidratación y poner en peligro la vida del animal en poco tiempo. 

    Los antieméticos son los medicamentos empleados para inhibir el vómito, y algunos de ellos también permiten controlar las náuseas. Algunos se han formulado específicamente para perros. Ciertos fármacos se pueden administrar en forma de inyección (p. ej., debajo de la piel), lo que supone una ventaja cuando el animal está vomitando, y, a continuación, puede continuarse el tratamiento con comprimidos por vía oral.

    Otro tratamiento de soporte consiste en la administración de líquidos y de sales en cantidad y proporciones equilibradas (lo que se denomina fluidoterapia), que puede efectuarse por vía oral si los vómitos están controlados, o en caso contrario a través de una infusión intravenosa, para lo cual normalmente la mascota debe quedarse hospitalizada.

    El veterinario también puede prescribir un período de ayuno estricto seguido de la ingesta de alimentos en pequeñas cantidades, junto con un cambio en la alimentación a base de una dieta suave. 

    Si el veterinario sospecha y descubre una causa oculta, instaurará un tratamiento específico para tratarla, como por ejemplo medicamentos contra los gusanos intestinales (en el caso de haberlos o sospecha).

    La mayoría de las gastroenteritis inespecíficas se curan en pocos días, siempre que se instaure un correcto manejo sintomático y se controle la pérdida de líquidos. Es esencial vigilar el estado general del animal durante el tratamiento en casa. Si el estado de su mascota no mejora en el plazo de 1 a 3 días o bien empeora o aparecen nuevos síntomas (sangre en heces, aumento del letargo, debilidad, fiebre, etc.), llévelo de nuevo al veterinario sin demora.

  • Los perros siempre están buscando comida y tienden a comer todo lo que encuentran, por lo que enseñarlos desde cachorros a comer únicamente de su cuenco se verá recompensado con creces y evitará problemas en el futuro.  

    Algunos gatos y perros no toleran bien los cambios repentinos en la alimentación, por lo que, en el caso de tener que hacerlos, resulta esencial introducir los nuevos alimentos de manera progresiva a lo largo de varios días.

    La vacunación regular de su mascota también la protegerá contra diversas enfermedades graves causadas por virus que, como la coronavirosis o la parvovirosis, afectan al tubo digestivo.

    Por último, la desparasitación periódica contra gusanos intestinales al menos 4 veces al año con un antihelmíntico de amplio espectro y el control de las pulgas para prevenir la aparición de ciertos gusanos intestinales (p. ej. la tenia Dipylidium) resultan esenciales en perros y gatos, tanto jóvenes como adultos.