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España

Dirofilariosis en perros y gatos 

Infección por Dirofilaria immitis.

Dirofilariosis

Enfermedad respiratoria asociada a dirofilariosis (HARD, del inglés Heartworm-associated respiratory disease)

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  • La enfermedad causada por los gusanos del corazón o dirofilariosis es una infestación parasitaria causada por el gusano Dirofilaria immitis. Los gusanos adultos viven en el corazón del animal infestado (de ahí que reciban el nombre de “gusanos del corazón”) y/o en los pulmones, donde provocan una enfermedad de evolución lenta con graves síntomas cardíacos y respiratorios que, en ocasiones, pueden resultar mortales. El parásito se transmite por la picadura de mosquitos, y esta enfermedad se encuentra extendida por toda Europa, especialmente en el área mediterránea. El tratamiento es difícil, pero la prevención rutinaria en los animales de compañía resulta sencilla y debería llevarse a cabo en las zonas endémicas.

  • Los gusanos del corazón (Dirofilaria immitis) son vermes grandes y de cuerpo redondo, con un aspecto similar al de los espaguetis hervidos, que se caracterizan por invadir el corazón y el aparato respiratorio de los animales de compañía. Los perros son los principales hospedadores de las dirofilarias, pero también los gatos pueden verse afectados. La infestación por dirofilarias en perros y gatos está presente en toda Europa y, en algunas zonas, supone una constante amenaza para la salud de las mascotas. La enfermedad (dirofilariosis) se transmite a través de diversas especies de mosquitos. Sin embargo, dado que las larvas de los gusanos necesitan temperaturas relativamente elevadas para desarrollarse en el interior del mosquito, la infección suele estar limitada a una amplia franja alrededor de la zona mediterránea. En consecuencia, los perros y gatos que viven o pasan sus vacaciones en estas zonas corren el riesgo de resultar infestados.

    Las formas adultas de las dirofilarias viven en el interior del corazón y de los grandes vasos sanguíneos que irrigan los pulmones. Los gusanos hembra que han sido fertilizados liberan minúsculas larvas (denominadas microfilarias) en el torrente sanguíneo. Cuando los mosquitos succionan la sangre del animal infestado, ingieren estas larvas que, en las condiciones climáticas adecuadas, se desarrollan en el interior del insecto y pasan a un nuevo estadio infeccioso. Así pues, el mosquito desempeña un papel fundamental como hospedadores intermedios, ya que las microfilarias sólo pueden ser infecciosas una vez han alcanzado esta fase de desarrollo en el interior del insecto.

    Cuando el mosquito pica a otro animal, la larva (que tiene el tamaño de una cabeza de alfiler) penetra en el organismo del nuevo hospedador. La evolución que sigue el parásito a continuación difiere ligeramente en perros y gatos.

    PERROS

    Durante varios meses (6-7 meses), las larvas que han infestado al animal se desarrollan hasta alcanzar el estadio de gusanos adultos, que son de gran tamaño y pueden llegar a alcanzar los 30 cm de longitud en el caso de las hembras. Estos gusanos se alojan en la pared de los grandes vasos que se dirigen a los pulmones (arteria pulmonar) y en las cámaras derechas del corazón, y al hacerlo provocan lesiones en todas estas estructuras anatómicas; cuanto mayor es el número de gusanos (en ocasiones puede ser de hasta 250), más importantes son las lesiones que causan. En los perros, la dirofilariosis es pues una enfermedad que afecta principalmente al corazón. Las dirofilarias adultas pueden vivir de 6 a 7 años en el animal parasitado.

    Son como mínimo necesarios un gusano macho y uno hembra para producir microfilarias, que se liberarán luego en el torrente sanguíneo del animal. El ciclo empieza de nuevo cuando otro mosquito ingiere las microfilarias al picar al animal y succionar su sangre.

    Es importante tener en cuenta que, a pesar de que las microfilarias pueden ser transmitidas de la madre a sus cachorros a través de la placenta, dado que estas larvas no se han desarrollado aún en el interior de un mosquito, no son capaces de alcanzar su estadio infeccioso, por lo que posiblemente morirán sin llegar a causar síntomas en el cachorro.

     GATOS

    Los gatos son más resistentes que los perros a la infestación por dirofilarias ya que la mayor parte de las larvas que infestan a los gatos y los estadios posteriores del parásito no sobreviven hasta alcanzar sus formas adultas en estos animales. No obstante, y a diferencia de lo que ocurre en los perros, las dirofilarias no necesitan alcanzar su estadio adulto para causar lesiones en el animal. Las larvas alojadas en el aparato respiratorio pueden causar síntomas y procesos respiratorios. Esta forma de la enfermedad se denomina en inglés HARD (heartworm-associated respiratory disease; enfermedad respiratoria asociada a dirofilariosis). Si las larvas maduran y se convierte en gusanos adultos (normalmente pocos y más pequeños que en el perro), estos gusanos se alojan en la pared de los grandes vasos que se dirigen a los pulmones (arteria pulmonar) y en las cámaras derechas del corazón. Las dirofilarias adultas tienen un tiempo de vida más corto en los gatos que en los perros (2-3 años).

    Son como mínimo necesarios un gusano macho y uno hembra para producir microfilarias, que se liberarán luego en el torrente sanguíneo del animal. Sin embargo, la mayoría de las microfilarias no sobreviven en la sangre del gato, debido a la eficaz respuesta inmunitaria del animal. De hecho, se estima que sólo en el 20 % de los casos existen microfilarias en la sangre del animal infestado. El ciclo empieza de nuevo cuando otro mosquito ingiere las microfilarias al picar al animal y succionar su sangre. Esto puede ocurrir de 7 a 8 meses después de haberse producido la picadura del mosquito que causó la infestación inicial.

    Puesto que en los gatos las microfilarias raramente se encuentran en el torrente sanguíneo y que en ellos el tiempo de vida de los gusanos adultos es más breve que en los perros, los gatos tienen una capacidad mucho menor de transmitir la dirofilariosis a otros animales.

    Zoetis Parasite Atlas

  • Los síntomas son diferentes en los perros y en los gatos, debido a los diferentes estadios de desarrollo de los gusanos que los causan y a las distintas localizaciones del parásito en el animal infestado. Sin embargo, en ambos casos, la gravedad de los síntomas puede oscilar entre leve y extremadamente grave.

    PERROS

    Los síntomas son normalmente debidos a la obstrucción del tracto de salida del corazón causada por la presencia de dirofilarias adultas. Cuanto mayor es el número de gusanos y el tiempo que transcurre sin tratar la enfermedad, más graves son los síntomas del perro. Es poco común que los síntomas aparezcan de forma repentina. Se trata, por el contrario, de una enfermedad que suele ser crónica y que evoluciona progresivamente. De manera que, como se muestra en la tabla siguiente, puede dar lugar a signos clínicos de intensidad variable.

    Forma de la enfermedad

    Signos clínicos

    Infección temprana

    Ninguno

    Enfermedad leve

    Tos

    Enfermedad moderada

    Tos, intolerancia al ejercicio y sonidos pulmonares anormales

    Enfermedad grave

    Los mismos signos que en la enfermedad moderada y, además: dificultad respiratoria, aumento de tamaño del hígado, pérdida de consciencia, líquido libre en abdomen, sonidos cardíacos anormales y, en ocasiones, la muerte del animal

    En algunos casos, puede presentarse una complicación grave de la enfermedad, que se denomina síndrome de la vena cava, y que se debe a la entrada de las dirofilarias en la vena cava, uno de los grandes vasos sanguíneos que llevan la sangre al corazón. En este caso, los perros presentan síntomas de aparición súbita, que incluyen debilidad, colapso, pérdida del apetito y graves alteraciones en los análisis de sangre. Desgraciadamente, este síndrome suele ser mortal a pesar de que se realice un tratamiento.

    GATOS

    Los síntomas acostumbran a estar relacionados con las larvas que, al invadir los vasos sanguíneos pulmonares, causan un síndrome denominado enfermedad respiratoria asociada a dirofilariosis (HARD). Es importante que el veterinario realice un diagnóstico diferencial de este síndrome para distinguirlo de la bronquitis alérgica o asma felino. Es posible que esta forma de la enfermedad, que es la primera en aparecer, fuera infradiagnosticada en el pasado, y que hubiera más gatos afectados de lo que antiguamente se pensaba. Los signos clínicos de la HARD felina son:

    - Síntomas generales, como letargo o pérdida de peso.

    - Síntomas respiratorios similares a los del asma: dificultad respiratoria, jadeo, respiración con la boca abierta y tos.

    - Síntomas gastrointestinales, especialmente vómitos (de comida o espumosos).

    Estos síntomas son generalmente de duración corta, y pueden desaparecer a pesar de la persistencia de la infección, ya que los gatos parecen tolerar la enfermedad sin efectos patológicos aparentes. Si los gusanos adultos (en el caso de que las larvas hayan sido capaces de madurar hasta la forma adulta) empiezan a morir, pueden causar la aparición brusca de síntomas clínicos como convulsiones, taquicardia, síncope y, posiblemente, muerte súbita.

  •  La dirofilariosis (infección por Dirofilaria immitis) puede ser difícil de diagnosticar si se basa únicamente en los signos clínicos, aunque la existencia de otros casos clínicos en áreas de riesgo elevado puede despertar las sospechas del veterinario.

    El diagnóstico se realiza mediante una combinación de una prueba de sangre específica para la detección de D. immitis y una exploración radiográfica, que permitirá observar indirectamente los daños causados por las dirofilarias en el corazón y los pulmones.

    Análisis de sangre:

    Existen varias pruebas sanguíneas que permiten diagnosticar la dirofilariosis, ya que permiten detectar las microfilarias, las larvas y los gusanos adultos.

    El veterinario puede recurrir a varias pruebas sanguíneas rápidas, como WITNESS® Dirofilaria, que se comercializan para la detección de esta enfermedad. Estos tests, que se llevan a cabo en la misma clínica, son fiables y fáciles de usar, y proporcionan resultados rápidos durante la visita del animal. Una vez que las dirofilarias alcanzan su forma adulta, lo que ocurre algunos meses después de la infestación, un análisis de sangre permite detectar la presencia de las proteínas (antígenos) del verme, pero sólo en el caso de los gusanos hembra adultos y si se encuentran en número suficiente. En consecuencia, es posible que no se detecte la enfermedad por este sistema (especialmente en los gatos) en los casos en los que la infestación viene provocada únicamente por adultos machos o por un número muy bajo de dirofilarias adultas (de 1 a 3 gusanos). Esta es la principal prueba utilizada en los perros, ya que permite detectar las infestaciones por gusanos que han alcanzado su forma adulta.

    Otros tipos de análisis de sangre permiten detectar, ya a las 8 semanas tras la infección, la respuesta inmunitaria del animal infestado (anticuerpos) contra las larvas. Estas pruebas no suelen utilizarse en perros, ya que únicamente permiten detectar las infestaciones por formas inmaduras del parásito, sin embargo resultan de utilidad en los gatos.

    Por último, la realización de un frotis sanguíneo permite detectar la presencia de microfilarias; no obstante, esta prueba tiene una sensibilidad menor.

     El veterinario escogerá la prueba más adecuada para cada caso e interpretará los resultados.

    Otras pruebas diagnósticas

    Las radiografías del tórax del animal se utilizan frecuentemente para el diagnóstico de la dirofilariosis. Asimismo, pueden realizarse una ecografía, una angiografía y otros análisis de sangre generales.

    El veterinario diagnosticará la enfermedad basándose en los antecedentes del animal, una exploración física y una combinación de pruebas diagnósticas relevantes, especialmente un análisis de sangre para la detección de antígenos.

  • PERROS

    El tratamiento de los perros con síntomas clínicos es difícil y depende de la naturaleza de los síntomas. En el caso de los animales que presentan síntomas clínicos graves resulta esencial realizar un tratamiento de soporte en la clínica. Como mínimo, los perros tendrán que limitar su actividad física durante muchas semanas y muchos de ellos deberán ser hospitalizados.

    Existen fármacos para matar las dirofilarias adultas y su administración ha de ir seguida, unas semanas después, de la administración de otro fármaco para eliminar las larvas. Es preciso administrar además otros fármacos para controlar la reacción del organismo del animal contra la muerte brusca de estos gusanos en el interior del corazón. Es posible que el veterinario desee realizar una nueva prueba al animal (análisis de sangre rápido) para verificar si el tratamiento ha resultado eficaz. En casos muy graves puede practicarse la retirada quirúrgica de los gusanos del corazón, pero esto se lleva a cabo en muy pocos centros, ya que es preciso que la realice un cirujano con experiencia.

     GATOS

    Puesto que los gatos son más resistentes a la dirofilariosis, no se utilizan en su caso tratamientos específicos contra estos parásitos. El tratamiento incluye el control del animal y la aplicación de tratamiento de soporte con dosis bajas de corticoides y otros fármacos que el veterinario considere necesarios. En caso de presentarse signos clínicos agudos o graves, puede ser precisa la hospitalización para conseguir su remisión y estabilizar al animal.

  • La gravedad de los síntomas de la dirofilariosis y la dificultad de su tratamiento hacen especialmente recomendable la prevención de la infestación por D. immitis.

    Los fármacos para su prevención están ampliamente comercializados y son de fácil aplicación. En general se utilizan las preparaciones spot-on (o de aplicación mediante una unción dorsal puntual), que suelen tener una acción combinada contra distintos parásitos internos y externos, garantizando así el tratamiento contra otros parásitos intestinales. También se dispone de fármacos por vía oral o inyectable. Resulta de vital importancia seguir los consejos del veterinario a la hora de instaurar un plan preventivo contra la dirofilariosis (pruebas sanguíneas de detección y la elección del fármaco más adecuado, así como su frecuencia de administración).

    Cuando un perro o un gato van a viajar a una región endémica (por ejemplo, las regiones mediterráneas), resulta aconsejable aplicar un tratamiento preventivo. Lo ideal sería que los animales de compañía que viven en estas zonas recibiesen, de forma periódica y durante todo el año, un tratamiento preventivo contra la dirofilasiosis. Antes de iniciar un tratamiento preventivo rutinario, es posible que el veterinario quiera confirmar que el animal no está ya infestado, para lo que realizará una de las pruebas sanguíneas que hemos descrito anteriormente.

    Asimismo, es necesario tomar medidas adicionales para reducir al mínimo el riesgo de picaduras de mosquito. Las áreas fuertemente infestadas de mosquitos deben evitarse siempre que sea posible. Además, durante la estación de mosquitos en las regiones más afectadas, los perros y los gatos no deberían permanecer al aire libre después de anochecer, que es cuando los mosquitos están más activos.

    El tratamiento preventivo debe empezarse un mes antes que empiece el período de riesgo, es decir un mes antes de la estación de proliferación de mosquitos o de realizar un viaje a una región cálida, y debe continuarse hasta administrar la última dosis un mes después de que haya terminado el período de riesgo. En las zonas de mayor riesgo es recomendable que los animales reciban el tratamiento preventivo (normalmente una vez al mes) durante todo el año.