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España

Cáncer canino y felino

Es frecuente que los animales de compañía sufran cáncer: Igual que en las personas, en los animales se puede tratar, y en muchos casos se consigue la remisión del tumor con el tratamiento adecuado.

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  • Gracias al avance de la medicina veterinaria, las vacunas y las mejoras de la asistencia sanitaria de los animales domésticos, los perros y los gatos viven más, razón por la que tienden a sufrir más enfermedades relacionadas con las edades avanzadas, una de las cuales es el cáncer. Además, hay factores ambientales, como la exposición prolongada a la luz solar y la inhalación de gases residuales de escape, que también aumentan la posibilidad de que los animales sufran cáncer. Las hormonas desempeñan un cierto papel en la aparición de algunas formas de cáncer: si no se esteriliza a las perras y a las gatas, o se hace a una edad avanzada, el riesgo de sufrir cáncer mamario aumenta sensiblemente. Finalmente, los factores genéticos también tienen su importancia. Algunas razas tienen más probabilidades de desarrollar ciertas formas de cáncer: por ejemplo, el cá ncer de huesos aparece con mayor frecuencia en razas grandes.

  • Es difícil hacer una descripción completa de todos los signos de cáncer que pueden presentar los perros y los gatos. Entre otros, pueden citarse los siguientes:

    • Bultos o inflamaciones anormales que no desaparecen y/o crecen.
    • Úlceras y heridas que no cicatrizan.
    • Pérdida de apetito.
    • Mal aliento.
    • Pérdida de peso que no puede explicarse por otras causas.
    • Dificultad para comer o tragar.
    • Cojera o rigidez persistentes.
    • Dificultades para respirar o escasa resistencia física.
    • Dificultad para orinar o defecar.
    • Hemorragias o secreciones por cualquier orificio corporal.

    Estos signos también se pueden atribuir a otras enfermedades, aparte del cáncer: por ejemplo, la cojera puede aparecer con un tumor óseo, pero también puede ser debida a artrosis en un perro viejo. El diagnóstico diferencial entre un cuadro neoplásico (es decir, algún tipo de cáncer) y uno no neoplásico solamente puede hacerlo su veterinario.

  • El propietario de un animal de edad avanzada debe estar atento a cualquier cambio de comportamiento o de apetito que observe en su animal, así como a la aparición de cualquiera de los signos citados. Si su mascota presenta cualquier signo anormal, como un cambio de comportamiento y/o de condición física, consulte a su veterinario. Su veterinario será capaz de valorar el problema, evaluar si los síntomas se pueden atribuir al cáncer, y diagnosticar el tipo de cáncer y su estadio (es decir, si el cáncer está en una fase inicial o avanzada). Para ello quizá necesite hacer algunas pruebas, como sacar sangre para un análisis específico, hacer una radiografía (rayos X) o una ecografía. También suele estar indicado hacer una biopsia de la masa, es decir, extraer una pequeña muestra del tumor para mandarlo a analizar. Para la realización de la biopsia, el veterinario puede tener que sedar o anestesiar al animal. No es dolorosa para su mascota y es muy importante hacerla, porque puede descartar o confirmar un cáncer y, en su caso, revelar de qué tipo es (análisis histológico). También se puede hacer una aspiración con aguja fina, que puede que no necesite sedación, para obtener algunas células cancerígenas y examinarlas al microscopio (citología). Eso ayudará a determinar el tipo de cáncer. Al contrario de lo que se suele creer, estas técnicas no suelen entrañar un riesgo de diseminar el cáncer a otras partes del organismo si se realizan de una manera adecuada. En las fases iniciales de la enfermedad su veterinario también puede recomendarle hacer directamente una operación, en lugar de una biopsia previa. Algunas pruebas (p. ej.: obtención de imágenes específicas con una TAC) solamente se pueden hacer en centros de referencia; puede que su veterinario le remita a un veterinario especialista en cáncer, para el diagnóstico y el tratamiento.

    Igual que con cualquier enfermedad, es importante que acuda a su veterinario cuanto antes. De hecho, los cánceres son más fáciles de curar si se diagnostican en una fase temprana, por lo que la parte más importante del tratamiento es un diagnóstico precoz. Evite la decisión de esperar a ver qué pasa (“planteamiento de esperar a ver”). La mayoría de tumores, sobre todo los malignos, no desaparecen y siguen creciendo con el tiempo.

  • Los tumores pueden ser benignos o malignos. Cada vez se pueden tratar más tumores de los animales de compañía gracias a la evolución de las técnicas de diagnóstico por imagen, de los tratamientos médicos y quirúrgicos del cáncer y de la radioterapia, sobre todo si el diagnóstico se hace en las primeras fases de la enfermedad. Algunos tumores se pueden curar y otros se pueden mantener bajo control durante bastante tiempo para que su mascota disfrute de una vida normal y feliz. Desgraciadamente algunos tumores están demasiado avanzados para responder a un tratamiento. En esos casos conviene hablar con el veterinario sobre posibles cuidados paliativos o quizá esté indicada la eutanasia del animal.

    La elección del tratamiento dependerá del tipo de cáncer, su estadio y la existencia o no de un posible tratamiento. Se han producido grandes avances en el tratamiento del cáncer de los animales de compañía, a los que se pueden aplicar la mayor parte de las técnicas desarrolladas para los seres humanos. La extirpación de la masa tumoral sigue siendo la piedra angular del tratamiento de la mayoría de tipos de tumores, y en algunos casos puede ser curativa. Puede ser necesario referir al paciente a un veterinario especialista en oncología, para su tratamiento.

    En algunos tipos de cáncer de los animales se han aplicado con gran éxito fármacos anticancerígenos, como quimioterapia citotóxica y fármacos con diana específica. Los animales suelen tolerar la quimioterapia mejor que los pacientes humanos, con menos de los efectos secundarios "clásicos" en personas, como náuseas, vómitos, diarreas, infecciones y caída del pelo. De hecho, en veterinaria las dosis de quimioterapia aplicadas a los animales de compañía se han definido para evitar, o por lo menos minimizar, los efectos secundarios. Sin embargo, aun siendo menos frecuentes, pueden aparecer, lo que puede obligar a reducir la dosis y administrar tratamientos complementarios (es decir, recetar medicamentos para prevenir o tratar cualquier efecto secundario que acompañe al tratamiento contra el cáncer, como las náuseas o los vómitos). Por eso es tan importante que el veterinario pueda controlar atentamente al animal en tratamiento contra el cáncer y se le consulte periódicamente o si surge alguna duda.

    También se han desarrollado algunos fármacos (tratamiento oral con diana específica administrado en casa) específicamente para los perros. Han obtenido buenos resultados en el tratamiento de mastocitomas, untito de cáncer cutáneo. Es fundamental que el veterinario haga un seguimiento periódico de los perros a los que se ha recetado estos fármacos, para controlar la respuesta al tratamiento y cualquier efecto secundario.

    En los animales también se puede aplicar radioterapia para ciertos tipos de cáncer. Algunos tumores, como los de la boca, la nariz, la piel y el cerebro responden a la radioterapia. La radioterapia también puede provocar algunos efectos secundarios, que suelen ser limitados. La radioterapia se aplica en centros especializados bajo supervisión veterinaria.

    Independientemente del tipo de tumor y de la modalidad de tratamiento escogido, uno de los factores más importantes para un animal de compañía en tratamiento contra el cáncer es su calidad de vida. En todas las modalidades de tratamiento el objetivo es conseguir la cura o la remisión del cáncer, a la vez que se minimizan los efectos secundarios. Si los efectos secundarios son graves, el veterinario ajustará el tratamiento. Es importante que su mascota disfrute de una vida normal.

  • Igual que en las personas, en los animales es difícil prevenir el cáncer porque su causa es multifactorial. Se ha visto que algunas intervenciones reducen la probabilidad de desarrollar algunos tipos de cáncer (p. ej.: esterilizar a las perras antes del primer celo para evitar tumores mamarios).

    Sin embargo, es importante destacar que, muy probablemente, el esforzarse por conseguir que nuestras mascotas hagan una vida sana (alimento, ejercicio, calidad del aire, etc.) reducirá el riesgo de cierto tipo de cánceres.